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Luego de dos semanas de haber concluido el Clausura 2019, la Liga MX está por presenciar un acontecimiento histórico en los próximos días: La Reunión Anual del Fútbol Mexicano. ¿Por qué histórico? Porque se “dejará de lado” en el verano, a uno de los cánceres del fútbol mexicano: el Draft.

Si bien, el Draft fue siempre polémico por denigrar en cierta forma a los futbolistas, dicha acción no ha sido ajena en el fútbol internacional. El mercado de piernas, el régimen de transferencias, o el mercado de fichajes, no siempre ha beneficiado a los jugadores.

Un poco de historia

Recordemos que muchos equipos de fútbol que tienen más de un siglo de existencia, iniciaron por clubes de amigos, clubes sociales, fábricas, compañías ferroviarias, etc. Los primeros jugadores, eran miembros o trabajadores, mientras que el mercado de piernas sofisticado, vino después con la llegada de promotores. Los cuales ofrecían a jugadores como mejoras para cualquier club. Quizá, la llegada de éstos se dio para beneficiar al jugador, y que éste lograra un gran contrato, pero a su vez dicha asistencia podría costar caro.

El origen del pacto de ¿caballeros?

El fútbol internacional, o mejor dicho, el fútbol europeo, se ha desempeñado con un envidiable mercado de fichajes de verano e invierno y la duración para sus negociaciones. Sin embargo, éste estuvo envuelto en una polémica en la década de los noventa, lo cual marcaría un parteaguas en la historia del fútbol y sus fichajes. En esta época, la falta de seguimiento a los fichajes, permitía a los clubes poder cobrar un porcentaje de un traspaso de un jugador, aún cuando el contrato con éste ya hubiese concluido. Sí, una especie de Pacto de Caballeros versión europea.

La Ley Bosman

Pese a la constante lucha que inició FIFPro en los años sesenta, para defender los derechos de los jugadores y su libertad para elegir cualquier equipo de su conveniencia al finalizar su contrato, fue hasta 1990, que Jean-Marc Bosman (exjugador de origen belga), se atrevió a denunciar ciertas prácticas que había en el sistema europeo de transferencias. Él señalaba que el RFC Lieja, equipo con el que había cumplido un contrato, no lo dejaba ir sin antes pagar cierta cantidad de dinero. Si bien, el club belga quería retenerlo, su oferta no fue suficiente como la del Dunquerque, club francés que había mostrado interés por el jugador, pero que se veía retenido por las exigencias de los belgas: recibir cuatro veces el precio que éstos habían pagado por el futbolista.

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Fue en 1995, cinco años después de la demanda, que el jugador obtuvo una victoria. Con su demanda en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, logró que los demás jugadores tuvieran libre tránsito laboral en Europa. Provocando que el fútbol de dicho continente se convirtiera en multicultural.

A dicho acontecimiento se le denominó la Ley Bosman. Con ella hubo un gran beneficio para los jugadores que finalizan sus contratos. Ya que no tendrían que pagar a sus clubes para negociar con otros, y así poder marcar un rumbo en su carrera. Sin embargo, durante el proceso de la demanda, Bosman se convirtió en un jugador que no tuvo cabida en otro club. Fue el menos beneficiado con la lucha que emprendió por el bien de los jugadores.

El negocio

En teoría, la ley promulgada gracias al jugador, mejoró las condiciones de traspasos en el fútbol europeo. Pero ésta no se llevó a la práctica, o simplemente se le dio un mal uso. El valor de los jugadores se disparó, y los clubes, e inclusive los promotores, aún se llevaban parte del costo del jugador, cuando éste decidía irse a otro equipo. Muchos mencionan que a partir de esto, comenzó a verse al fútbol como negocio.

Tuvieron que pasar varios años para que la Federación Internacional de Fútbol Asociación, tomara medidas para la regulación de transferencias y fichajes a través de el International Transfer Matching System (ITMS). El cual fue desarrollado de 2005 a 2007, para resolver los problemas existentes en el mercado de traspasos. Cabe mencionar que antes que dicho sistema saliera a la luz, no existían datos fiables sobre el mercado de fichajes, lo cual limitaba de manera considerable, el conocimiento existente sobre los traspasos realizados, los flujos monetarios y las transferencias internacionales de menores. Ahora todo es a través de un sistema en línea para gestionar los traspasos.

El caso mexicano

Por otro lado, el fútbol mexicano no es ajeno a las malas prácticas. Inclusive se puede hablar de otras más corrientes a diferencia del fútbol europeo. Según el apartado 3, del artículo 18 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, un jugador profesional tendrá la libertad de firmar un contrato con otro equipo si su contrato con el club actual ha vencido o vencerá dentro de un plazo de seis meses. no obstante, el Draft ha permitido que dicha libertad se vea pisoteada por los clubes, promotores y patrocinadores, en pro de sus beneficios y no en los del jugador.

En teoría, el Draft surgió para abolir la inflación en el precio de los jugadores, provocada por los promotores. La cual se dice que inició en 1976 cuando Chivas compró a Nacho Calderón, por tan solo 3 millones de pesos. Sin embargo, a casi tres décadas de su aparición, el Régimen de Transferencias del fútbol mexicano ha sido bastante polémico, ya que no permitió una igualdad entre equipos mexicanos, no desapareció a los promotores ni a la inflación en el precio de los jugadores.

Los afectados

Aunado a ello, muchos futbolistas se vieron perjudicados. Debido a que eran llevados a otros equipos sin su consentimiento. Habían arreglos que beneficiaban más a los clubes y promotores, o simplemente tenían que parar actividades ya que no lograban ser contratados y/o conseguir equipo durante los tres días que duraba el Draft.

Recordemos casos como el de García Aspe, cuando era pretendido por Cruz Azul. El jugador quería ir a La Máquina, pero por el reglamento que en ese entonces regía al “nuevo modelo de transferencias”, el jugador pasó a Necaxa debido a que dicho equipo había quedado en peor posición dentro de la tabla general.

Casos como el de Manuel Negrete y José Antonio Noriega, los cuales no vieron actividad durante seis meses debido a que no llegaron a un acuerdo con su equipo.

También recordemos el caso tan irrisorio que vivió el Régimen de Transferencias, cuando Pablo Larios fue inscrito como jugador en el año 2000, pese a que ya tenía años de haberse retirado.

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Casos recientes

De igual forma, no debemos olvidar el surgimiento del Pacto de Caballeros en 2005. El cual ha perjudicado a jugadores como Gerardo Torrado, cuando Cruz Azul debió pagar derechos de formación a los Pumas. El de Kikín y su demanda a los Tigres, por impedir su traspaso al Atlante. El de Edwin Cardona y su novela entre Rayados, Pachuca y el fútbol europeo. O el de Javier Aquino, que debió dar moche a Cruz Azul tras su llegada a Tigres.

Con esto, podemos decir que el Draft llegó a institucionalizarse durante casi tres décadas, todo con un fin: mantener el negocio del fútbol. El cual beneficia más a los clubes, promotores y patrocinadores, y deja de lado al actor principal, al jugador.

La nueva era

Ahora se está vendiendo un cambio en el régimen de transparencias, así como la “desaparición” del Draft. Quien quiera negociar a un jugador, podrá hacerlo de manera virtual. Sólo necesitará una buena conexión a internet, una computadora o un buen celular. Es decir, las negociaciones presenciales han desaparecido, pero ¿eso implica que las malas prácticas que han imperado desde hace casi treinta años, también desaparecerán?. Considero que La Reunión Anual del Fútbol Mexicano, funge como disfraz ante el daño que seguirá vigente en nuestro balompié nacional. Aquél daño institucionalizado llamado Draft.

 

Mario Cruz
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